
Deseo unos brazos
que envolvieran su cuerpo
que compartieran ternuras
y besos de amor y sueños.
Acíago fue el destino que llegó
que hizo errar la elección
quitó la máscara al corazón
y en medio de dolor te vistes.
No era el amante soñado
no fue dulce, ni fue atento
ni fue el principe del cuento
ni fue el principe del cuento
que alimentó tu ilusión.
Asaysa Heras.
3 comentarios:
Historia demasiado repetida a demasiadas mujeres, los ojos del amor son bastante miopes por desgracia. Te ha quedado precioso.
Un beso de Davinia
Que razón tienes, que pocos principes hay y azules creo que están extintos.
Besotes Asy
Si querida Geraldine y Mariant, los principes ya no existen y por mi parte me alegro.¿Para qué un principe si no somos princesas ni falta que hace?
Besotes a las dos
Publicar un comentario