

Sirena
cansada de tu inmensidad acuática
siempre siguiendo a los barcos
tus ojos clavados en tierra
anhelando el mundo humano.
Lo abismal y lo profundo
no atraen ya tu mirada
siempre en verdes bosques puesta
de la espuma de las olas insatisfecha
soñando con correr entre la maleza.
Llevada por tu obsesión
te acercáste a las rocas
en día de tormenta
desafiando fronteras,
la furia del mar castigó
tu imprudente soberbia,
inerme y varada
ahora yaces en la playa.
Asaysa Heras.





